Hoy jugó la selección en una actuación decididamente milagrosa. El 1-0 a favor del tricolor ha sido producto del azar, de la buena fortuna de los mexicanos, y de la pésima definición del conjunto panameño, pero sin duda, no ha sido producto del buen futbol. Ricardo Osorio (VFB Stuttgart) jugó como nunca lo había hecho con la camiseta verde, evitando todas y cada una de las llegadas panameñas. Carlos Salcido (PSV Eindhoven) ha sido oportuno al marcar el gol y medianamente atinado en su posición defensiva. Nery Castillo (Olympiakos), creativo aunque un tanto impreciso. Fuera de ellos tres, el equipo luce igual que hace tres o cuatro juegos: terriblemente descompuesto.
Ciertamente Hugo Sánchez deberá trabajar infinitamente más en el juego de conjunto, porque hasta hoy, las individualidades de la selección mexicana han sacado medianamente a flote un equipo que está obligado en muchísimos sentidos, a mostrar mucho más de lo que hemos visto.
Foto: El Universal Online